Edificios y la casa pasiva

La conservación de energía, el calentamiento global y la necesidad de más viviendas de calidad son tres retos a los que se enfrenta nuestra sociedad actual. Las soluciones a estos problemas no parecen sencillas: ¿Cómo es posible reducir las emisiones de dióxido de carbono y el empleo de energía en los hogares actuales y además abastecer la demanda cada vez mayor de combustibles y frenar el aumento de emisiones que implica el aumento de viviendas?

Aislar un edificio normal con poliuretanos permite reducir considerablemente sus emisiones de carbono, pero el desarrollo de tecnologías mejores y un empleo más extendido del poliuretano está generando nuevos e impresionantes hitos arquitectónicos y medioambientales. La casa pasiva, un concepto originario del norte de Europa, se diseñó como solución a los problemas que suponen el aumento de la demanda y la eficiencia de energía. Las casas pasivas son un tipo de edificio de bajo consumo energético también denominado construcción «ecológica». Existen edificios diseñados para proporcionar un ambiente interior agradable en invierno sin necesidad de emplear un sistema de calefacción convencional. Para crear este tipo de ambiente en una casa y ajustarse a los preceptos de la casa pasiva, la vivienda debe reducir en gran medida su consumo energético y generar emisiones nulas.

Las casas pasivas están dotadas de diversas técnicas, por ejemplo un aislamiento muy eficaz mediante paneles de poliuretano, ventanas eficientes desde el punto de vista energético, poca infiltración de aire y una ventilación que garantice la recuperación del calor. Todo ello combinado permite reducir el gasto energético para calefacción y refrigeración en un 85% de media. En los Estados Unidos una casa construida de acuerdo con los principios de la casa pasiva emplea entre un 75% y un 95% menos de energía para calefacción y refrigeración que los edificios nuevos que cumplen con los códigos de eficiencia energética vigentes actualmente en aquel país. Hasta la fecha se han construido más de 12.000 casas de este tipo en Europa, la mayoría en Alemania, Austria y la Península Escandinava.

Lo cierto es que el coste inicial de construir una casa eficiente desde el punto de vista energético es, en términos generales, mayor que el de otro tipo de casa debido al coste añadido que supone la instalación de mejores aislamientos. La mayoría de los empresarios no están acostumbrados a las nuevas tecnologías y una buena parte de los recursos y el tiempo se emplea en planificación, formación y control de calidad, elevando el coste final. No obstante, en la casa pasiva estos gastos son a corto plazo y se ven recompensados en un futuro inmediato. De hecho, al construir una casa pasiva se puede ahorrar dinero al ser innecesario instalar un sistema de radiadores. A este nivel de eficiencia energética, los beneficios que se obtienen del ahorro de energía también serán considerables.