Los poliuretanos y la eficiencia energética

Es probable que el mayor reto medioambiental al que se enfrenta la humanidad hoy en día sea el cambio climático. El desarrollo económico ha provocado un consumo considerablemente mayor de recursos naturales, sobre todo de energías no renovables. Debido a la necesidad de utilizar combustibles fósiles para el transporte y la calefacción y refrigeración de edificios, el aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera está provocando un cambio climático que lleva aparejada una serie de catástrofes que afectan al medio ambiente, la economía y el bienestar de la población.

Hubo un tiempo en el que estos temas no resultaban tan acuciantes, pero hoy en día son de máxima importancia para la sociedad y los políticos junto con otra cuestión de primer orden: ¿cómo es posible reducir las emisiones de CO2 y evitar un cambio climático catastrófico? La solución es sencilla: reducir el consumo mediante un aumento de la eficiencia energética.

La reducción del consumo de energía es la forma más rápida y rentable de frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y asegurar el abastecimiento energético. Las formas de mejorar el empleo de la energía pueden también repercutir positivamente en la competitividad industrial, crear millones de puestos de trabajo, reducir la «pobreza energética» y aumentar los niveles de comodidad.

Los poliuretanos pueden aportar una mayor eficiencia energética al reducir la demanda de combustibles fósiles en edificios, transporte y electrodomésticos.

Se puede lograr un mayor ahorro de energía y un aumento de la eficiencia energética de los edificios de muchas maneras, por ejemplo reduciendo la fluctuación de las temperaturas mediante el aislamiento de techos, paredes, ventanas y tuberías. En Europa los edificios consumen el 40% del total de energía y son responsables del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que la mejora de la eficiencia energética en este ámbito es una solución que podría ofrecer beneficios importantes. El empleo de poliuretanos como aislante para edificios es la forma más efectiva de reducir el consumo y también el derroche de energía al reducirlas filtraciones al exterior.

En el transporte, la ligereza de los poliuretanos combinada con su versatilidad, resistencia y durabilidad los convierte en productos ideales para su empleo en asientos, revestimientos de cabina y airbags y también en la carrocería de vehículos para regular la temperatura y el ruido. Su principal aportación a la eficiencia energética de coches y camiones estriba en el menor peso del vehículo, lo cual se traduce en un mayor ahorro de combustible.

En electrodomésticos, el empleo del poliuretano reduce el gasto eléctrico necesario para alimentar neveras, congeladores, calentadores de agua y otros dispositivos similares, generando también un ahorro de energía importante.

Los materiales basados en poliuretano consumen una cantidad limitada de energía durante su producción. No obstante, si se compara con el ahorro energético logrado durante su uso, el ahorro anual acumulado supera con creces el aporte energético inicial y único. Si se tiene en cuenta que la mayor parte de la energía que estos materiales «toman prestada» es recuperable durante su empleo, es evidente que el círculo de recursos queda prácticamente cerrado.

En resumen, todo son ventajas. Un consumo menor de energía no sólo afecta a temas de gran calado como el cambio climático o la dependencia energética, sino también a otros más inmediatos para nuestro bolsillo como la factura energética.